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Sociedad

Algo se mueve en el Vaticano


Se mueve o se muere?

 

 

- ¿Se mueve o se muere?

- No, no. Digo y quiero decir “se mueve”. Si quisiera hablar de la futura previsible muerte del Papa Juan Pablo II, persona humana que a pesar de su excesivo conservadurismo, ha tenido una fuerza humanista y valentía extraordinarias a lo largo de su pontificado, y a quien he admirado y respetado profundamente, habría titulado el escrito: “Alguien se muere en el Vaticano” y no “Algo”. Con todos mis respetos.

- Entonces, perdone el interrogante y diga, ¿qué se mueve?

- No lo sé porque no soy topo de sacristía vaticana, pero lo intuyo por los indicios (el humo indica que hay fuego).

El movimiento lo ejerce el entorno secreto e inmediato del Papa. Exactamente igual que ocurría en el entorno inmediato más ultra y familiar de Franco cuando éste estaba más muerto que vivo.

El nombramiento de 30 nuevos cardenales por parte de un Papa de quien no sabemos si actualmente está mentalmente habilitado para hacerlo (sólo un examen médico riguroso podría determinarlo) resulta bastante significativo. ¿Por qué no dejar las cosas como están? Ya había suficientes cardenales para poder elegir a un nuevo Papa. Entonces, ¿por qué, con prisas, este incremento de la Curia Cardenalicia? ¿A quién beneficia?

Tampoco lo sé porque no soy persona de Iglesia, aunque sí me confieso profundamente creyente y practicante de la Iglesia Humilde (y nada de la Opulosa Opulenta) y no conozco a ninguno de los 30 nuevos Cardenales (se debe de escribir en mayúscula porque en minúscula se confundiría con un moratón, golpe morado o cardenal). No obstante, por lo que se refiere a los dos españoles, los dos son del Opus Dei, del mismo Partido Religioso o Político que los ministros Trillo Y Palacio, los ministros de la Guerra de Irak, amigos de los tres de las Azores, Powell, Condoleeza, y aunque no hagan tanta ostentación, seguramente también del terrorista Ariel Sharon. El Opus es a la Iglesia lo que el neofascismo a la política. Y esta estrategia parece calcada de la del caso Mapau, empleada por sus afines políticos de Illes Balears en las penúltimas elecciones autonómicas, consistente en censar extranjeros amigos para que les votaran (tendemos a olvidar pronto. Algunos ya casi han olvidado once años de bloqueo debilitante y un ataqu,e aún no justificado, al Estado debilitado por hambre,  que ha supuesto muchas muertes inocentes de este Estado y la gestión económica, por parte del invasor, de sus pozos de petróleo).

- Bueno, ¿y esto, qué nos importa a nosotros? Dado que yo no soy creyente me da igual a quien elijan estos Cardenales.

- Craso error, el Papa y su Iglesia no solo tienen una influencia sobrenatural sobre los creyentes. También la tienen natural y política sobre todos nosotros.

El que el Papa y su influencia “Urbi et Orbe”, sea uno u otro, influye muchísimo sobre toda la humanidad (“Totus tuus”), que, en una gran parte sufre síndrome de Estocolmo (amamos y votamos a nuestros verdugos). Entre los creyentes sumisos, los amigos del pesebre, las víctimas del chantaje y los del síndrome se consiguen mayorías absolutas y se justifican disparates homicidas de inocentes (“daños colaterales”).

El Papa Pío XII condescendió con el nazismo alemán, no utilizó su influencia para evitar el holocausto (que curioso que las víctimas de ayer sean los verdugos, y en algunos casos, los asesinos irracionales e injustos de hoy) y bautizó como Santa Cruzada a la rebelión incivil española. Años más tarde los ultras franquistas bramaban contra el Papa Pablo VI por solicitar clemencia y, posteriormente, condenar el ajusticiamiento (más bien injusticia) y asesinato (toda ejecución lo es) de Puig Antich. Se habían cambiado las tornas ideológicas del papado.

Este último Papa, que surgió del Este (que ahora ya no lo es, Este; no Papa), que en materia sexual es muy poco clarividente, en materia política ha condenado claramente a los tres de las Azores y a todos los que les apoyan: “Tendréis que responder por esto ante Dios y ante la historia”. Cientos de ellos, los más llanos e inocentes (la demencia ignorante obediente es inocente) ya han respondido (y siguen haciéndolo casi a diario) ante Dios, algunos de ellos (más grandes y poderosos) ya están respondiendo ante sus ciudadanías respectivas, presente que, cuando se convierta en pasado, será la historia.  Ni las visitas de Bush, Blair ni Aznar al Papa consiguieron su menor rectificación (aunque sí consiguieron la foto que, muda, puede dar a entender: “¿Veis?, el Papa está conmigo”). Además el mensaje del Papa fue tan claro, sin ningún margen de duda, que los compañeros de Trillo y Palacio tuvieron que organizar una visita relámpago del Papa a España previamente no programada, con nueva foto y bendición suya (en la que ya no era evidente su consciencia completa) al nuestro de las Azores. En Illes Balears, todos contra la guerra y muchos con el Papa (y otros con el bolsillo), el partido de las Azores obtuvo mayoría absoluta. Y en Madrid, después del pucherazo inmobiliario, también la va a conseguir. La sombra del Papa, Opus, Opulentos y Populares antipopulares es alargada. ¿Por qué “Opus Dei” tiene que ser antónimo de “Amor Hominis”? 

Pienso, y quisiera equivocarme (aunque, no recuerdo haberme equivocado en mis vaticinios públicos),  que todo este “Movimiento” actual del Vaticano está motivado para conseguir una mayoría suficiente para poder elegir un Papa del Partido Religioso Ultra (aunque bastante secreto y discreto, como lo es también nuestro Partido Político Ultra), que no tiene porque ser uno de los treinta recién llegados (aunque también pudiera serlo). De esta manera habría una concordancia entre la Iglesia Oficial y el eje político (y no una disonancia, como ocurre actualmente).

Pienso, y quisiera equivocarme, que será un Papa, Cardenal de alguno de los países que, oficialmente, ha apoyado la guerra de Irak (el nuevo eje). Pienso, y quisiera equivocarme, que, ideológicamente, será más próximo a Bush que a Lula (que representa el futuro mundial). Pienso que, socialmente y de clase, será más de la Iglesia Opulenta que de la Iglesia Humilde (no creo, y quisiera equivocarme, que sea una réplica masculina -¿para cuando una femenina?- de la Madre Teresa). Pienso, y quisiera equivocarme, que será más estilo Pio XII que estilo Juan XXIII, Pablo VI o Juan Pablo II.

Y si fuera así, y yo no me equivocara en mis pensamientos, ello habría sido propiciado por el propio Papa Juan Pablo II, aunque él no habría sido consciente de ello.

Desde luego, si mis previsiones se confirmaran, Dios no lo quiera, los comportamientos de Dios y su Espíritu Santo se confirmarían como inescrutables e incomprensibles.

Antoni Ramis Caldentey
03-10-2003

Un año y medio después de haber escrito lo anterior, en España, hemos substituido el Gobierno cavernícola de Aznar, Acebes, Palacio, Zaplana, Trillo, Matas,... por un Gobierno de centro-derecha del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero que gobierna en minoría, pero que representa a la "derecha inteligente" en oposición a la irracional "derecha pura y dura" de Aznar; Igualmente la Conferencia Episcopal Española ha sustituido el ultra Rouco Varela por un Cardenal que parece mucho más centrado, Monseñor Ricardo Blazquez.

No obstante, en el Vaticano, los movimientos del ultra Joseph Ratzinger y del Opus Dei (Federico Trillo y Ana Palacio parece ser que pertenecen a esta secta religiosa, además de a la secta política del aznarismo) puede que sean sobrepasados, por la derecha más reaccionaria todavía (¿es posible que haya algo más ultra reaccionario que el aznarismo y el Opus?) de un grupo llamado "Legionarios de Cristo Rey" (¡Cuanto nos recuerda este nombre a los "Guerrilleros de Cristo Rey", sin contar que Cristo, en vida, nunca tuvo legionarios ni guerrilleros, ni soldados a su servicio, sino en contra: quienes le prendieron, torturaron y mataron; y nunca predicó la violencia ni con la palabra ni con el ejemplo: La única ocasión en que el Evangelio nos muestra a Cristo agresivo y violento es "contra los mercaderes que habían convertido el templo de oración en mercado mercantil"), según fuentes bien informadas confidenciales de la Iglesia social de las Illes Balears. Si se confirmara la sucesión del Papa por un Papa mucho más ultra conservador, ¡qué Dios nos coja confesados! 
Pero confiemos en que el Espíritu Santo esté inspirado y sea bueno. 

Antoni Ramis Caldentey
01-04-2005